
En Francia, las personas mayores de 60 años representan aproximadamente una cuarta parte de la población, y esta proporción podría alcanzar un tercio para 2050 según Santé publique France. La esperanza de vida después de los 50 años se encuentra entre las más altas de la Unión Europea en mujeres, pero el número de años vividos en buena salud sigue siendo inferior al de varios países vecinos. Esta discrepancia plantea una cuestión fundamental: envejecer bien no se resume a vivir mucho tiempo.
Ley del 8 de abril de 2024 sobre el envejecimiento activo: lo que cambia concretamente
La ley del 8 de abril de 2024 “para construir la sociedad del envejecimiento activo y la autonomía” constituye el marco regulatorio más reciente en materia de políticas públicas para los mayores. Modifica varios aspectos de la vida cotidiana de las personas mayores y de sus seres queridos, desde el funcionamiento de los establecimientos hasta la prevención individual.
Entre las medidas, esta ley prevé disposiciones para prevenir la pérdida de autonomía antes de que se instale, adaptar los establecimientos de alojamiento (incluida la cuestión de la climatización frente a las olas de calor) y reforzar el acompañamiento individual. Un director de un EHPAD público mencionado en los medios recordaba que el gobierno debe ahora incentivar la climatización de las estructuras de acogida, un tema que se ha vuelto tangible tras los episodios de calor extremo.
Para encontrar todos los recursos para mayores en Pharmavia, es útil cruzar esta información regulatoria con las soluciones prácticas disponibles en el día a día, ya sea en prevención de salud o en la adaptación del hogar.
Antes de esta ley, una estrategia gubernamental para el “envejecimiento activo” fue presentada a finales de 2023 por la ministra Aurore Bergé. Se centraba en la prevención de la pérdida de autonomía, el apoyo a los cuidadores y la adaptación de la oferta de atención. Los socios sociales, incluida la UNSA, siguen su implementación, especialmente en lo que respecta a los recursos humanos y la revalorización de las profesiones del cuidado de mayores.

Esperanza de vida sin discapacidad: el verdadero indicador del envejecimiento activo
La esperanza de vida global no dice mucho sobre la calidad del envejecimiento. El indicador relevante es la esperanza de vida sin discapacidad, es decir, el número de años vividos sin limitaciones funcionales importantes. Y en este aspecto, Francia no se distingue favorablemente en comparación con otros países europeos.
Santé publique France señala que trabajos recientes muestran una evolución favorable de la esperanza de vida sin discapacidades en edades avanzadas. Pero el número de personas mayores dependientes debería aumentar para 2060, lo que impone actuar en la prevención mucho antes de la aparición de los primeros signos de fragilidad.
Este dato pone en perspectiva los consejos habituales sobre la actividad física o la alimentación: no son anecdóticos, condicionan directamente la duración de la vida autónoma. La prioridad de las políticas de salud pública, de hecho, se ha desplazado: ya no se trata de alargar la vida, sino de mejorar la calidad de vida de las personas mayores.
El programa ICOPE como herramienta de detección
El programa ICOPE, promovido por la Organización Mundial de la Salud y respaldado por la Seguridad Social en Francia, propone una detección de las capacidades funcionales a partir de los 60 años. Evalúa cinco áreas:
- La movilidad y el equilibrio, primeros factores de caídas y pérdida de autonomía
- Las capacidades cognitivas, cuyo declive puede ser ralentizado por una detección temprana
- La audición y la visión, a menudo descuidadas aunque condicionan el vínculo social
- El estado nutricional y el estado de ánimo, dos dimensiones interdependientes en los mayores
Este tipo de evaluación permite identificar fragilidades antes de que se conviertan en dependencias. Una detección temprana puede retrasar varios años la entrada en pérdida de autonomía.
Mantenimiento en el hogar de los mayores: entre el deseo mayoritario y la realidad del terreno
La gran mayoría de las personas mayores desean envejecer en sus hogares. Un informe del Senado, citando a la Corte de Cuentas, subrayaba que la gran mayoría de las personas encuestadas preferían el mantenimiento en el hogar a la entrada en un establecimiento. Esta constatación es masiva, pero oculta realidades muy dispares.
Quedarse en casa supone, ante todo, una vivienda adaptada. Umbral de ducha, barras de apoyo, iluminación suficiente en los pasillos, eliminación de alfombras resbaladizas: estas adaptaciones parecen simples, pero su ausencia causa cada año un número considerable de caídas domésticas entre los mayores de 65 años.
Más allá de la vivienda, el mantenimiento en el hogar depende de una red de ayuda cuya disponibilidad varía significativamente según los territorios. Las profesiones de ayuda a domicilio enfrentan tensiones de contratación persistentes. Varias estructuras, desde las Carsat hasta las agencias locales, intentan valorizar estas profesiones, pero los informes del terreno divergen sobre la eficacia de los dispositivos actuales.

Aislamiento social: el riesgo invisible del hogar
Envejecer en casa también puede significar envejecer solo. El aislamiento social de las personas mayores sigue siendo un problema de salud pública importante que los Pequeños Hermanos de los Pobres documentan regularmente. La pérdida del vínculo social acelera el declive cognitivo y físico.
Existen soluciones: talleres colectivos, visitas de voluntarios, actividades en residencias de autonomía. Pero suponen un enfoque activo, a veces difícil para una persona cuya movilidad o audición declina. El círculo vicioso entre el aislamiento y la pérdida de autonomía sigue siendo una de las trampas más documentadas del envejecimiento en el hogar.
Prevención de la salud de los mayores: más allá de los consejos genéricos
Las recomendaciones clásicas (actividad física regular, alimentación equilibrada, estimulación cognitiva) están fundamentadas. Pero su eficacia depende de la regularidad y de la adaptación a cada perfil. Una persona de 65 años en buena salud y una persona de 80 años con problemas de equilibrio no tienen las mismas necesidades ni las mismas capacidades.
Entre los enfoques concretos que la investigación y las instituciones de prevención destacan:
- La actividad física adaptada (APA), supervisada por profesionales formados, que reduce el riesgo de caídas y mejora la autonomía funcional
- El seguimiento audiológico regular, ya que una disminución auditiva no corregida favorece el aislamiento y acelera el declive cognitivo
- La vigilancia nutricional, la desnutrición afecta a una parte notable de los mayores que viven solos en casa
El sitio pourbienvieillir.fr, respaldado por las cajas de pensiones y Santé publique France, propone un enfoque global que conecta estos diferentes factores. Actuar simultáneamente sobre varios factores produce más efectos que centrarse en un solo ámbito.
El marco legislativo, las herramientas de detección y los dispositivos de acompañamiento existen. Su articulación sigue siendo el eslabón débil: entre la ley de 2024, los programas como ICOPE y las realidades del terreno, la brecha a menudo se mide en tiempos de acceso y en desigualdades territoriales. La reducción de estas brechas determinará, en los próximos años, las condiciones concretas de envejecimiento en todo el territorio.